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ENCUENTRO Centro de Estudios Gestálticos del Uruguay - 2018

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Viven en base a una distorsión fundamental de la realidad que es creer que lo que no es perfecto no
es bueno, no sirve, o no es querible.

Este tipo de personalidad actúa de forma rígida, crítica, inflexible, dando ordenes y diciendo como dueños de la verdad qué es lo que está bien y lo que está mal, y qué
es lo que se “debe” hacer. 

Vive en función de lo que “debe ser”, por lo que el placer es postergado en función de este deber .

Es tanta la idea de perfeccionar las cosas que muchas veces no terminan sus tareas o se equivocan en detalles. 
Siempre son correctos y formales, ya que controlan fuertemente sus emociones (sobre todo el enojo), aunque en ese control, muchas veces la tensión deja ver cuánto hay de emoción. 
Claudio Naranjo lo llama “la virtud enojada”, ya que parecen muy virtuosos y correctos, pero siempre se los siente como tensos, controlados y un poco enojados. 

Por esta necesidad de orden y perfección pueden llegar a no disfrutar de cosas básicas como ser utilizar el comedor de la casa, disfrutar de mascotas o de unas buenas vacaciones. 

Trabajar el permiso interior del error y el disfrutar las diferencias es algo básico para empezar en este camino de ser uno mismo del UNO.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Viven en base a una distorsión que es que si no son generosos, si no se preocupan y ayudan, si no se muestran plenos no serán reconocidos, vistos ni queridos.

Creen que se tienen que destacar por su “amorosidad” para conseguir lo que necesitan. Confunden el ser queridos con el ser consentidos o admirados.Siempre parece que tienen y que están mejor de lo que realmente están.

 

Viven dando para recibir ya que su orgullo (bien escondido en su actuar) no les permite pedir. Si piden algo sienten que lo que les es dado pierde valor y hasta se sienten humillados.

También les cuesta mucho recibir, por eso agradecen tan rápido, necesitan compensar instantáneamente lo que reciben dado que la sensación de “quedar en deuda” para ellos es insoportable.

Son muy emocionales y seductores, seductores de forma inconsciente, sin prever las consecuencias, lo que hace que muchas veces se vean involucrados en situaciones que no eligieron. 

Son espontáneos, pero esta espontaneidad raya en la irresponsabilidad e incluso en cierto infantilismo, por más errores que cometan siempre se sienten excusados por la buena intención. 

Trabajar el recibir sin salir corriendo, y el pedir es un buen inicio de sanación para el largo camino del DOS.

 



 

 

 

 

 

 

 

Creen que tienen que ser eficientes y maravillosos para ser reconocidos y queridos. 
Buscan para esto, modelos idealizados que les generan grandes sentimientos contradictorios: por un lado se sienten los mejores, “nadie podría hacerlo mejor” y por otro, cuando se comparan con estos modelos se frustran y se sienten los peores. 

Creen que tienen que ser eficientes y maravillosos para ser reconocidos y queridos. Buscan para esto, modelos idealizados que les generan grandes sentimientos contradictorios: por un lado se sienten los mejores, “nadie podría hacerlo mejor” y por otro, cuando se comparan con estos modelos se frustran y se sienten los peores. 

El gran conflicto de esta personalidad es que se engañan a sí mismos, creando un entorno de vida que imaginan perfecto y cuando llegan a realizarlo se colocan en él como un objeto más del entorno. Cuando comprenden que esto no es real, que todo fue una construcción propia, se desvanece su imagen y no saben quién son. 
Siempre aparecen como eficientes, cumplidores y brillantes. Se destacan en toda reunión, y se adaptan a cualquier ambiente. 

El éxito en lo que sea es lo que más desean, porque de alguna manera confunden el ser exitosos con el ser queridos. 
Muchas veces no es que no quieran mostrar sus sentimientos verdaderos sino que no los reconocen. 

Trabajar desde la atención a la propia necesidad, más allá de lo que creen que el otro necesita de ellos, en cada situación de la vida, es una buena forma de comenzar el camino hacia el SER verdadero del TRES.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Viven en base a la distorsión fundamental del valor del dolor, el sufrimiento y la carencia. De esta forma creen ser profundos y especiales y buscan ser tenidos en cuenta, reconocidos o queridos. 

De alguna manera esta personalidad considera que la carencia y el sufrimiento son nobles y valiosos. No es que no lo sean, pero considerar que ésta es la única forma de ser especial para ser querido es la distorsión de este ego. 
Se sienten por esto poco reconocidos, como si nadie se diera cuenta del valor que tienen, de la experiencia de profundidad que les da una vida llena de dificultades. 

Esto genera grandes conflictos interiores, ya que por un lado se sienten muy especiales y por otro quieren el reconocimiento que sienten que otros tienen y ellos no. 

Si bien la envidia está muy negada, el sentir que ellos no tienen todos los “privilegios” que los otros tienen, los hace desearlos y los coloca en una relación compleja con los demás. Se sienten culpables y a su vez culpan a los otros intentando manipular con esta culpa. 

Trabajar  viendo lo que tienen de concreto en la vida (trabajo, amigos, familia, etc.) y dándole el valor a lo suyo, compartiendo con alegría las buenas cosas de sí y de los demás, es un buen comienzo para el camino de crecimiento y salud del CUATRO.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Viven en base a la distorsión fundamental que “sólo es mejor” y que toda relación siempre lleva a un desequilibrio donde sienten que pierden.

Este tipo de personalidad tiene la sensación de que en todo intercambio siempre se queda con menos y que más vale tener poco que arriesgar (en todos los sentidos). 

Esto los lleva a un grado de egoismo consigo mismo de no disfrutar al punto de ni siquiera reconocer sus necesidades.  

Produce una desvalorización del afuera, del mundo; todo el exterior pierde encanto y ante esto se refugia en su interior (fantasías, pensamientos, etc.). 
Vive en base a una renuncia del amor y de las personas e incluso de las cosas, lo que lo hace verse como arrogante, como que “está por encima”. 
El conflicto está en el desinterés que genera esta actitud por el mundo, lo cual lo hace que llegue a veces a sentir que no pertenece a él y a colocarse como “observador” del mundo. 

Trabajar con el empezar a percibir lo bueno que es su entorno y compartir pequeñas cosas con los otros, reconociendo que si da algo, esto siempre tiene un retorno, es una forma de comenzar a caminar hacia la sanación e integración del CINCO.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Viven en base a la distorsión básica del peligro
que es la vida tanto afuera como dentro de sí mismo.

Viven en base a la distorsión fundamental que “sólo es mejor” y que toda relación siempre lleva a un desequilibrio donde sienten que pierden.

Viven por este motivo en tensión, alertas e hipervigilantes. Todo es una amenaza, todo es analizado, estudiado, y en lo posible, explicado hasta sus últimas consecuencias. 
Obviamente como no es posible vivir explicando y controlando todo, la desesperación y la ansiedad los domina generando una gran conmoción interior, donde parece que la paz no llegará nunca. 
Este tipo de personalidad, así como el 1, es muy rígido ya que está controlándose y controlando todo a su alrededor. 

Trabajar  el relajarse, permitirse por lo menos en algunos entornos confiar en que nada malo va a suceder, y dejar de vigilar y vigilarse, es un buen inicio para el camino hacia sí mismo del SEIS.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Viven en base a la distorsión de no soportar el dolor 
ni el sufrir, por esto buscan el placer en todas sus formas.

Este tipo de personalidad evita el dolor a toda costa, por lo que se vuelve superficial, estratégico e indulgente. 

Vive en un mundo idealizado y se idealiza a sí mismo, no hay culpas ni grandes responsabilidades. 

Con tal de sostener esta realidad idealizada niega la realidad concreta falsificándola, vendiendo y comprando ilusiones. 

Esta forma de distorsionar la realidad le da una sensación de superioridad, ya que confía que 
siempre se puede salir con la suya y esto lo puede hacer inclusive al costo del sacrificio de los otros. 

A pesar de vivir para el disfrute y el bienestar, son “gozadores superficiales” (Claudio Naranjo), ya que el hecho de no enfrentarse al dolor hace que no logren disfrutar profundamente de las cosas. El hecho de que no asuman sus fracasos hace que el éxito carezca de contundencia y de conciencia de las dificultades atravesadas. 

Trabajar  con mirar el dolor y comenzar por reconocerlo es un paso absolutamente necesario en el camino de sanación del SIETE.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Viven en base a la distorsión de que la fuerza, la violencia y la dureza es lo que los salva en la vida.

Tienen la idea de que tienen que defenderse del mundo con “uñas y dientes”, y para ello creen que la mejor forma que existe es la fuerza, el enfrentamiento, el no tener miedo. 
Por esto andan “de duros” por la vida, buscando siempre experiencias fuertes que los hagan sentirse vivos.

El hecho de tener que defenderse de esta manera los vuelve insensibles, fuertes y con una sensación de omnipotencia, lo que genera una necesidad de vivir al límite para atravesar el muro que construyen ante el mundo. 

Sienten que tienen que vengarse y hacer justicia por todo y por todos y no escatiman el uso de sus fuerzas para lograrlo. 

Se mueven sin pedir permiso y toman lo que quieren, la trasgresión continua de las reglas les confirma su fuerza.

Trabajar su sensibilidad, su dejar las “armas”, para volcarse más a su mundo interior, sin mirar tanto al enemigo afuera, es un inicio fundamental en el camino de sanación del OCHO.

 


 

 

 

 

 

 

 

Viven en base a la distorsión de que no tienen mucho que hacer, sólo adaptarse. Hay una gran sensación de impotencia que genera una resignación inconciente.

Tienen la idea que nada de lo propio es importante o que nada pueden cambiar; por lo que creen que sólo serán tenidos en cuenta y queridos si siguen los pasos y deseos de los otros.

Hasta tal punto esto es así que no reconocen prácticamente ideas o necesidades propias. 

La cuota de necesidades está cubierta con las de los demás, siempre más valiosas que las de ellos mismos. 

Su adaptación se convierte en una acción robótica donde no hay voluntad propia. Siempre al servicio y necesidad de los otros, se pierden y se desconectan de sí mismos. 

Esto los hace muy “bonachones”, tranquilos, pasivos y de reacciones lentas. 
La pereza del nueve es consigo mismo, esto no quita que puedan ser muy activos, pero sus acciones siempre son por y para los otros. 

Trabajar sobre sus necesidades, identificando primero que nada lo que él quiere, siente y precisa es algo totalmente básico en el camino hacia sí mismo del NUEVE.

ENEAGRAMA

Eneatipo 2
Pasión: ORGULLO
Fijación: Pseudoabundancia
Eneatipo 1
Pasión: IRA
Fijación: El Perfeccionismo
Eneatipo 3
Pasión: VANIDAD
Fijación: Engaño
Eneatipo 4
Pasión: ENVIDIA
Fijación: Insatisfacción
Eneatipo 5
Pasión: AVARICIA
Fijación: Aislamiento
Eneatipo 6
Pasión: MIEDO
Fijación: Desconfianza
Eneatipo 7
Pasión: GULA
Fijación: Fraudalencia
Eneatipo 8
Pasión: LUJURIA
Fijación: Castigo
Eneatipo 9
Pasión: PEREZA
Fijación: Olvido
Título secundario